Fácil sería vivir dichosos, simples y puros, más allá de los oscuros intereses del fakir, que vive para sufrir cuando la vida es un goce, y quien no lo reconoce no nos tiene que oprimir. Aquel que es hijo de ruta diferente, por favor, concéntrese en su dolor y respete al que disfruta: ¡quede el sombrío en su gruta y el alegre en su esplendor! Jesús María Bustelo Acevedo
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