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Elegir la Verdad




ELEGIR LA VERDAD

¿Y ahora qué vas a elegir,
si no eliges el Amor,
que es la verdad de vivir?
¿El ídolo y el dolor?

¿Y ahora qué vas a sentir,
sin el áureo resplandor
del Divino Creador,
que es la Alegría? ¿Morir?

¿Y ahora qué puedes hacer,
si no hay nada que acabar,
que tienes para gozar

la plenitud de tu Ser
y la infinitud de Amar?
¿Y ahora qué vas a escoger?

Jesús María Bustelo Acevedo

Epicuro




EPICURO

Bebe, ama y alégrate si tienes
unos labios de miel donde besar,
una suave cadera que abrazar
y la vida, el más grande de los bienes.

Si estás vivo, conviene que te llenes
de toda tu riqueza al despertar,
y que no dejes nunca de soñar
si en los sueños benditos te entretienes.

Bebe, ama y alégrate, y si ahora
alguna pobre lágrima se llora
que no desprecie nunca tu dolor

este Edén misterioso de la Vida,
que se da en todo aquello que le pida
el feliz corazón pleno de amor.

Jesús María Bustelo Acevedo




Novela




NOVELA

No ve la luz aquel que, ciego,
no ve la absurda oscuridad,
ni la apagada libertad
con la que se oscurece luego.

No ve la luz, no ve ese fuego
de la verdad
de su feliz divinidad,
ni la visión de su sosiego.

No ve la vieja y la novel
naturaleza de su gremio,
que por novel tiene su premio,

que no es el premio de la esquela
con la que acaba el oropel
de su novela.

Jesús María Bustelo Acevedo

Yo Soy




YO SOY

Yo soy Jesús y soy María,
soy la Matriz y el Salvador,
y soy el duende del Amor
y la verdad de la Alegría.

Yo soy Jesús, la poesía
que poseía el resplandor
de este Presente triunfador
que ofrendará la vida mía.

Soy el Mesías y la Madre
que da al olvido aquel desmadre
de la ignorancia y lo irreal.

Soy la Verdad, soy el Camino
y soy la Vida y el destino
de lo Infinito e Inmortal.

Jesús María Bustelo Acevedo

Yo también tuve un Amigo




YO TAMBIÉN TUVE UN AMIGO

Una vez tuve un amigo. Se escondía
cada noche entre las prendas del ropero;
era un fiel y silencioso compañero
que parece ser que sólo yo veía.

Yo no sé si con sus alas volaría
a ese mundo donde no existe el dinero,
aunque todo el mundo es rico y es sincero,
siempre ríen y es festivo cada día.

Una vez tuve un amigo. Todavía
su ternura sigue en mí, y aunque ese amigo
fuera sólo una visión que soñaría,

que mil veces repetí en mi soledad,
desde el cielo, con la Luna por testigo,
hoy me llama nuevamente su amistad.

Jesús María Bustelo Acevedo
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