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Eñe que Eñe
EÑE QUE EÑE
Cuando pienso en mi tierra me encariño
de cada buen recuerdo que no engaña,
y comprendo que todo el que con saña
la maltrata no vale ni un pestiño.
Evoco los momentos que de niño
gocé en la playa, el parque y la montaña,
y la estrella infinita que se baña
en el mar de la infancia me da un guiño.
Recuerdo qué bonita que era Toñi,
con su gracioso y recatado moño,
su espíritu tan cándido y su maña,
y cómo disipaba cada riña
que amenazó a mi corazón bisoño
en esa tierra mágica de España.
Jesús María Bustelo Acevedo
Yo también tuve un Amigo
YO TAMBIÉN TUVE UN AMIGO
Una vez tuve un amigo. Se escondía
cada noche entre las prendas del ropero;
era un fiel y silencioso compañero
que parece ser que sólo yo veía.
Yo no sé si con sus alas volaría
a ese mundo donde no existe el dinero,
aunque todo el mundo es rico y es sincero,
siempre ríen y es festivo cada día.
Una vez tuve un amigo. Todavía
su ternura sigue en mí, y aunque ese amigo
fuera sólo una visión que soñaría,
que mil veces repetí en mi soledad,
desde el cielo, con la Luna por testigo,
hoy me llama nuevamente su amistad.
Jesús María Bustelo Acevedo
Una vez tuve un amigo. Se escondía
cada noche entre las prendas del ropero;
era un fiel y silencioso compañero
que parece ser que sólo yo veía.
Yo no sé si con sus alas volaría
a ese mundo donde no existe el dinero,
aunque todo el mundo es rico y es sincero,
siempre ríen y es festivo cada día.
Una vez tuve un amigo. Todavía
su ternura sigue en mí, y aunque ese amigo
fuera sólo una visión que soñaría,
que mil veces repetí en mi soledad,
desde el cielo, con la Luna por testigo,
hoy me llama nuevamente su amistad.
Jesús María Bustelo Acevedo
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