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Poema a la Santa Inquisición



POEMA A LA SANTA INQUISICIÓN

¿Quién podrá derrotar la maldición
que nos deja el demonio del placer,
la infernal tentación de la mujer
que nos ata a fatal condenación?

¿Quién podrá separar del corazón
la atractiva maldad de Lucifer
que nos mancha y nos hace perecer?
¡Solamente la Santa Inquisición!

La bondad amorosa del cilicio
mata dentro del alma todo vicio
alejando de ti la sinrazón.

Todo humano poder ante ella cede,
que apartarlo de ti por siempre puede
¡solamente la Santa Inquisición!

Jesús María Bustelo Acevedo

La Academia de la Mengua



LA ACADEMIA DE LA MENGUA

Pintoresco, sexista y soez,
así es el hispano académico,
un bocazas y un mal tan endémico
que se irá con España tal vez.

Este viejo país tan polémico,
de tan luenga y casposa vejez,
languidece en penosa chochez
con su espíritu hambriento y anémico.

Que son tontos, que son talibanes,
que son trepas, que son ganapanes,
que son zafios, procaces, atroces...

Academia Real, academia
que no es más que la absurda blasfemia
de querer usurpar nuestras voces.

Jesús María Bustelo Acevedo

Soy un nini metido en un burkini



SOY UN NINI METIDO EN UN BURKINI

Soy un nini metido en un burkini
que se baña en la playa de Marsella,
mas la justicia no me deja, que ella,
que lo ha buscado, en mi halla el paganini.

En cambio, la cristiana Mari Trini
puede exhibir feliz su carne bella,
por más que ciertas partes de ella sella
con pudibundia su mini bikini.

Parece que a la chica de Occidente
le apura estar desnuda entre su gente,
tapa sus pechos -como no el varón-

y oculta, porque le recuerda el vicio,
el vertical e impúdico orificio...
¡Dos prendas y una idéntica opresión!

Jesús María Bustelo Acevedo

A-gnosticismo (=No me conozco a mí mismo)



A-GNOSTICISMO (=NO ME CONOZCO A MÍ MISMO)

Oh Ruzickaw, Ruzickaw,
con Nietzsche te enloqueciste,
aunque eso mismo lo viste
ya en Adolfo el de Braunau.

Porque el gato dice miau,
el español dice ¡ole!,
y el alemán se va al cole
y el perro le dice ¡guau!

¿No eres ya? ¡Jamás he visto
que se niegue el que se afirme,
que el tonto se piense listo

y al pensarlo se reafirme,
se ataque a sí, que es al Cristo,
hasta que te puso firme

(y del menda es el diagnóstico)
el negacionismo agnóstico.

Jesús María Bustelo Acevedo

¡Me quiero casar conmigo y el gobierno no me deja!



¡SOMOS UNO, MI AMOR!

Me quiero casar conmigo
y el gobierno no me deja,
así que mando esta queja
para ver si lo consigo.

¿Qué he de hacer si al ver mi ombligo
el alma queda perpleja,
pues la belleza refleja
de mi amante y de mi amigo?

Si es que me miro y me como,
bello y fuerte como un roble,
y confieso, siendo noble,

que me he convertido en homo,
¡pero de un sólo maromo,
porque yo no tengo doble!

Jesús María Bustelo Acevedo

Kevin Roldán, contigo empezó todo



KEVIN ROLDÁN, CONTIGO EMPEZÓ TODO

Kevin Roldán, ¡contigo empezó todo!
Cuando escuché tu son, mi corazón
se rebeló latiendo con pasión,
y aunque quiso acallarlo, ¡no hubo modo!

Obedecerle es cosa de beodo,
pues sólo me doblego a mi razón,
pero decido, al ver mi situación,
que trabajen los dos codo con codo.

El asunto lo vi bastante feo,
mas yo quise luchar por mi trofeo,
que aunque lo haga con él, sin él me jodo.

Y una vez que me vi con mi Victoria,
¡volé desde el infierno hasta la gloria!...
Kevin Roldán, ¡contigo empezó todo!

Jesús María Bustelo Acevedo

Redondo



REDONDO

Este mundo es redondo, redondo,
como lo es mi alegría, y profundo,
como el goce inmortal en que hundo
este enfoque infantil hasta el fondo.

Este mundo es del menda lirondo
y lerenda, ya mande o desmande,
o disfrute en quietud o se ande
en preguntas que luego respondo.

Y es un mundo del que se prescinde,
porque tiene un principio y un linde
que en el foco del coco comprendo.

Y, al igual que Avalón o Macondo,
este mundo redondo, redondo,
va pasando y seguimos viviendo.

Jesús María Bustelo Acevedo

Eñe que Eñe



EÑE QUE EÑE

Cuando pienso en mi tierra me encariño
de cada buen recuerdo que no engaña,
y comprendo que todo el que con saña
la maltrata no vale ni un pestiño.

Evoco los momentos que de niño
gocé en la playa, el parque y la montaña,
y la estrella infinita que se baña
en el mar de la infancia me da un guiño.

Recuerdo qué bonita que era Toñi,
con su gracioso y recatado moño,
su espíritu tan cándido y su maña,

y cómo disipaba cada riña
que amenazó a mi corazón bisoño
en esa tierra mágica de España.

Jesús María Bustelo Acevedo

Cocreo, cocreas y cocreamos




COCREO, COCREAS Y COCREAMOS

Cocreo, cocreas y cocreamos,
con tanto cocreo ya creo que
más que cocrearnos cacareamos,
aunque ya no crea que cocreé.

Lo que yo no creo es que el cocrear
sea cosa de un coco que crea un credo,
que es el coco loco, creando el miedo,
quien las creaciones suele negar.

Es el Creador el que crea y dora,
y el que adora y cree, la crïatura,
que una vez crïada es tan creadora

cual Quien la creara perenne y pura,
y ahora crea aquí y aquí crea ahora,
pero el que no crea tendrá su cura.

Jesús María Bustelo Acevedo

¡En el Infierno te freirás!



¡EN EL INFIERNO TE FREIRÁS!

En el Infierno te freirás
con el aceite, con las papas,
y todas las huríes guapas
mucho me temo que jamás

en ese sitio encontrarás;
¡en ese Infierno en que te atrapas,
que ni está abajo ni en los mapas,
friéndote ya mismo estás!

En el Infierno, malandrín,
porque actuaste sin principios,
encontrarás tu pobre fin

sin que te salven viejos ripios...
¡No está en fugaces municipios
la magia eterna del jardín!

Jesús María Bustelo Acevedo

Novela



NOVELA

No ve la luz aquel que, ciego,
no ve la absurda oscuridad,
ni la apagada libertad
con la que se oscurece luego.

No ve la luz, no ve ese fuego
de la verdad
de su feliz divinidad,
ni la visión de su sosiego.

No ve la vieja y la novel
naturaleza de su gremio,
que por novel tiene su premio,

que no es el premio de la esquela
con la que acaba el oropel
de su novela.

Jesús María Bustelo Acevedo

Segismundo



SEGISMUNDO

Espérate un momento, Segismundo,
que hay una cosa que a decirte vengo;
disculpa si con ello te entretengo,
te prometo que acabo en un segundo.

Yo no soy como aquel que gasta un mundo
en decir tres palabras, y sostengo
que cuando imploro, pido, exijo, arengo
o charlo soy veloz, aunque profundo.

En persona, en las redes o en un nokia,
lo suyo es ser directo y muy conciso
y tomárselo siempre como un reto,

pues no hay provecho en el que circunloquia
en vez de ser lacónico y preciso...
¿Qué iba a decir? ¡Ay, se acabó el soneto!

Jesús María Bustelo Acevedo

Cambia



CAMBIA

Cambia el saber por el sabor
con este zumo sacerdote,
y muta el trato por el trote
sobre el caballo del amor.

Deja ya el tema del temor,
convierte el dato en una dote,
ponle al soneto un estrambote
y calla al rifle con la flor.

No habrá matar donde hay motor,
que este beber que es el vivir
nos colmará con su clamor,

y escucharás en vez de huir,
siendo feliz poniendo un por
a quien te quiso dividir...

...Y no es error,
que en el vivir
multiplicarse es lo mejor.

Jesús María Bustelo Acevedo

La Vida es una Oración



LA VIDA ES UNA ORACIÓN

La vida es una oración
que sin principio ni fin
proporciona lo más in
a todo el que viva on.

La vida, no hay duda, con
es la que te da tilín,
puesto que en la vida sin
se oscurece el corazón.

La vida no es un montón
de traumas en eslabón
ni un perenne y vano esplín,

sino aquella creación
del poder de la ilusión
con su infinito botín.

Jesús María Bustelo Acevedo

¡Fin de la Cita!



¡FIN DE LA CITA!

¡Fin de la cita! ¡Se rajó y se fue!,
y la palabra me dejó en la boca,
que son las cosas de esta España loca
que se inventó el P.S.O.E. y el P.P.

¡Fin de la cita! Yo, que la cité
como a aquel genio que no se equivoca
y en una breve cita el alma toca,
sin alma desolado me quedé.

¡Fin de la cita! ¡Qué época vergüenza!,
por más que tenga entre una y otra trenza
la beldad que no está en su corazón.

¡Otra vez me pasó! ¡Fin de la cita!,
¡que no cambia por más que lo repita
la forma en que me destrozó el guión!

Jesús María Bustelo Acevedo

Soneto Involuntario



SONETO INVOLUNTARIO

A mí es que los sonetos no me gustan,
esos versos perfectos, cuadraditos,
me parecen monótonos, malditos,
y viéndolos de lejos ya me asustan.

Te respeto si a ti no te disgustan,
y si sabes hacerlos tan bonitos;
yo prefiero los versos sencillitos
que ni a rima ni a métrica se ajustan.

Rindiendo culto a mi libreversismo,
o a la leprosa prosa, que es lo mismo,
tañe mi plectro anárquico su son.

Y si a ti no te gusta, pues lo siento,
que en mis actos se ve que yo no miento...
¿Pero qué es lo que he escrito? ¡Maldición!

Jesús María Bustelo Acevedo

Quiromancia



QUIROMANCIA

Déjame la mano

para que la vea
y que en ella lea
tu destino humano.

Déjame tu mano,
que aunque no se crea
no hay guapa ni fea
ni enfermo ni sano

que tenga una mano
que yo no la lea
sin trampa ni en vano...

¡No dejes que sea
quien llora la mano
que más se desea!

Jesús María Bustelo Acevedo

¡Mi Gran Amor!



¡MI GRAN AMOR!


Cuando aparece de sopetón

alguna cosa que me desquicie,
con un poquito que te acaricie
me ofreces toda mi salvación.

La maravilla de sensación

que hay en la piel de tu superficie
hace que al punto se me reinicie
fervientemente toda ilusión.

Aunque lo intente, sé que no puedo

ni hallar más gloria ni hallar más credo
que la verdad de tu religión.

Y si rechazas callado el queso,

agradecido pongo un gran beso
sobre tu torso, ¡mi fiel ratón!

Jesús María Bustelo Acevedo

¡Mi Poema!



¡MI POEMA!


¡Joder, si es mi poema! ¿Qué hace ahí?

Y tiene abajo un nombre que no es mío...
O mucho me equivoco o hay un tío
que acaba de robarme porque sí.

Y mira lo que dice una gachí:

"Adoro todo el arte y poderío
que expresas en tus versos con el brío
que solamente puedo hallar en ti".

¡Y luego hay más señoras y señores

que en comentarios muy aduladores
expresan su infinita admiración...!

¡Y hay un bombón que hasta su amor implora

pues dice que su musa la enamora...!
¡Pero que afortunado es un ladrón!

Jesús María Bustelo Acevedo

Yo soy Dios



YO SOY DIOS

Yo soy Dios, infinito y poderoso,
y controlo los hilos tan dispersos
con que todos los mundos y universos
se mueven en el orden armonioso.

Soy Dios, trabajo incluso si reposo,
y lo mismo que un lírico en sus versos,
dejo mis actos, santos y diversos,
en el poema de la vida hermoso.

Y soy el que lo afirma con orgullo,
que hasta estoy en el alma del capullo
que negándome empieza a florecer,

y poco importará si falta al Cielo,
al que le sobra espacio para el vuelo
con el que eleva a Mí todo su Ser.

Jesús María Bustelo Acevedo
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